Sobre sendas jambas cuadrangulares de la puerta de entrada al castillo se alzan dos leones en piedra, sentados sobre sus cuartos traseros, con la cabeza alta, mirada al frente y boca ligeramente abierta.
Observaciones
En la Crónica de Viravens (1876) leemos una consideración sobre estos leones: "La fortaleza mirada desde la ciudad, ofrecía un aspecto imponente, dándole carácter dos leones de piedra colocados sobre esbeltos pilares que embellecían la entrada del Castillo".