Premio Especial del jurado en el "XV Alicante a Escena 2002"
Portes Andreu, Pablo (1921). Jefe técnico del escenario del Teatro Principal. Desde que entró como aprendiz a los 13 años hasta que le dieron la invalidez total absoluta, como consecuencia de un accidente en el trabajo que le afectó gravemente los ojos y que le dejó prácticamente sin vista, ha dedicado más de 50 años a trabajar en su querido Teatro Principal. Ha hecho de todo: encargado del atrezzo, mueblista, adornista, tramoyista y escenógrafo.
La dedicación absoluta a su profesión era admirada por los artistas que pasaban por el teatro, y buena prueba de eso son los centenares de autógrafos y cariñosas dedicatorias de las primeras figuras del teatro español. Su trabajo fue reconocido el 19 de septiembre de 1985, cuando le nombraron Colaborador Honorífico del Director Gerente del Teatro Principal. Confeccionó muchos decorados de los grupos de teatro y ballet que actuaban en el Teatro Principal, así como todos los carteles de la fachada.
Especial importancia fueron los decorados realizados los años cincuenta y sesenta para el Teatro de Cámara del IEA, y para el Orfeón de Alicante y el Teatro Club, dependientes ambos de la "Caja de Ahorros del Sureste de España". Entre estas escenografías hay que destacar las realizadas para las obras "Medea" (boceto de Francisco Pérez Pizarro), "La vida que te dí", "Un pueblo de papel" y "Don Juan Tenorio".
Pero no para aquí la cosa, porque Pablo Portes también ha sido autor dramático. Efectivamente, tiene escritos ocho cuentos escénicos, que se estrenaron en el Teatro Principal en sesiones matinales dirigidas a un público infantil, entre las cuales citamos solamente "El rapto de la Primavera" (1946), "Nicolasín y rompecortezas" y "La princesita Lindaflor" o "La bruja Cucú la diñó" (1947), la última en colaboración con Eduardo Irles. También tiene una ambiciosa adaptación de "La Odisea", en colaboración con Antulio Sanjuán, y otras obras más en solitario, como "Alicante por Chapí" (1948), "Feliz casualidad" (1950), "Yo no soy yo", "Diablos" y pases" y "Bebé".
Como buen conocedor de la historia del Teatro Principal, ha publicado monografías, escrito numerosos artículos y contestado decenas de entrevistas sobre nuestro primer coliseo. Pero lo que más trascenderá en el futuro de Pablo Portes y su familia, por lo que será más recordado por las generaciones venideras, es por la conservación desde el 1847 hasta nuestros días del Archivo del Teatro Principal y, más parcialmente, de muchos otros escenarios de la ciudad. Se trata de un magnífico archivo teatral, con más de 30.000 programas y otros documentos gráficos, que puede figurar entre los mejores archivos de Europa en su materia.
Es una herencia inmensa de un incalculable valor cultural, al mismo tiempo que representa un testimonio impagable de la historia contemporánea de nuestra ciudad.